Simple Solutions That Work! Issue 15

amables, era el punto más alejado de los hornos, detrás de la cinta de moldeo en verde. El transporte del metal líquido se volvió una carrera de obstáculos aún más peligrosa, con el personal de fundición tratando de mantener la entrega de metal al ritmo de salida de los moldes del carrusel. A esto hay que sumarle que la acción en el carrusel ya no se encontraba a la altura de la cintura sino a la altura del pecho. La fundición no podía de momento quitar la línea de moldeo en verde, aunque esa era la intención a largo plazo. El metal que los trabajadores podían entregar al carrusel no estaba alcanzando para que llegara a todo su potencial, especialmente respecto del colado de piezas de mayor tamaño, Acetarc fue convocado para proveer una solución con la manipulación del metal fundido. Nuestra tarea era vincular los cuatro hornos a las tres posiciones de colado de manera que el metal pudiera transferirse rápido, con seguridad y en mayor cantidad que lo que era posible en ese momento. Nuestra solución fue un monorriel elevado con rieles a todos los puntos y una mesa central rotatoria vinculando las líneas de colado con los hornos. Se reemplazarían los crisoles con pequeñas cucharas a engranajes. Esto iba a permitir transferir el metal de manera segura y veloz, de cualquiera de los hornos hasta cualquiera de los puntos de colado. Eliminó el peligro potencial de salpicaduras de metal líquido y permitió transferir grandes volúmenes de metal, especialmente a la línea de moldeo autofraguante. Ahora podía elevarse o bajar la cuchara mediante un aparejo manual a cadena, eliminando la elevación a mano. Como el acceso para auto elevadores era muy limitado, y poniendo un ojo en la instalación, se diseñó cuidadosamente el sistema para que el peso de los rieles y continúa en la página siguiente… estructuras necesarias se mantuviera dentro de un valor manejable. Se colocaron las columnas de soporte de manera que su ubicación impacte lo mínimo posible a las operaciones diarias de la fundición. La parte complicada era realizar la instalación sin interferir en la actividad de la fundición, lo que logramos programando la instalación a lo largo de varios fines de semana largos. Es por esto que estábamos trabajando con un equipo de instaladores independiente en lugar de utilizar a nuestro personal. No era la manera más eficiente, pero lograba cumplir con el trabajo. En seguida se convirtió en una rutina para nosotros, aparecíamos en la fundición el viernes al mediodía justo cuando estaban terminando de colar y nos íbamos el domingo tarde para que pudieran continuar con la producción el lunes. Un guardia de seguridad nos controlaba a la entrada y salida, pero no pasó mucho tiempo para que nos dieran directamente las llaves el viernes con la responsabilidad de cerrar todo y dejar las llaves en una caja de seguridad al salir el domingo. Todo edificio luego de algún tiempo desarrolla su propio “espíritu del lugar” y esta fundición no era la excepción. Durante muchos años se hizo eco del sonido diario de hombres haciendo sus labores y habrán dicho alguna plegaria y alguna palabrota también (“Oh Dios, haz que esto funcione, esta maldita cosa no funciona”) Aunque estaba tranquilo durante los fines de semana, nunca estaba en silencio. 55 ESTUDIOS DE CASO

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