Simple Solutions That Work! Issue 15

La reutilización de una capilla no es infrecuente en el norte de Inglaterra. Cuando la Revolución Industrial transformó rápidamente la región hubo un crecimiento del Metodismo, el cual era particularmente popular entre los operarios calificados en aquél momento. Esto llevó a la construcción de numerosos lugares de culto que deliberadamente evitaban seguir el estilo tradicional de las iglesias. Siempre estaban muy bien construidas, de manera que cuando la llama del fervor religioso se extinguió, muchas fueron reutilizadas con otros propósitos. Las capillas de mayor tamaño se convirtieron en lugares de trabajo, mientras que las más pequeñas convirtieron en viviendas (a menudo con un nivel de lujo reñido con su filosofía original). Por fuera esta capilla seguía el estilo Metodista de no parecer una iglesia, siendo básicamente una edificación cuadrada sin torre ni campanario. Tenía grandes ventanales planos; pero estos habían sido tapiados hacía largo. Siendo diplomático diría que su interior era la típica fundición de los años 1990’s. Siendo honesto diría que era un revoltijo desordenado. Comparando aquel momento con el actual, es sorprendente cuánto se ha avanzado. Cuanto esfuerzo han puesto las fundiciones para mejorar no solo las condiciones de trabajo sino también su impacto en el medio ambiente. Posteriormente, se añadieron tragaluces a lo largo de los edificios adicionales laterales para los servicios. Estas construcciones, todas interconectadas han creado pasajes como conejeras al fondo del edificio principal de la fundición. Las ventanas y claraboyas juntaron una gruesa capa de suciedad acumulada por décadas, la poca luz que dejaban pasar se teñía de un color amarillento. Toda luz natural sin filtrar ingresaba a través de una gran puerta con persiana a rollo, pero cuando estaba cerrada el interior era una penumbra. Junto a los olores típicos de una fundición se creaba una imagen en las antípodas de sus orígenes Metodistas. En lo concerniente al trabajo de la fundición, se fundía en cuatro pequeños hornos eléctricos acomodados en forma de L. Los hornos alimentaban a las líneas de moldeo y la transferencia del metal y su vertido lo hacían equipos de dos hombres llevando a mano un crisol con mango. Era una tarea dura, bastante peligrosa y que requería habilidad. El volumen que podían llevar los hombres en los crisoles era limitado. Cualquier tropiezo terminaría salpicando metal. Inicialmente se había dividido al metal entre una línea de moldeo en verde y una de autofraguante. La línea de moldeo en verde era de la época pre diluviana. Por lo que pude ver, su función principal debía ser desperdigar arena de fundición en verde por todos lados para mantener ocupado al personal de mantenimiento. Alguien en la fundición debía de haber pensado lo mismo ya que habían instalado recientemente un carrusel para moldeo autofraguante. Esto les había ganado un montón de flexibilidad para producir piezas más grandes, pero también resaltó algunos inconvenientes. Desafortunadamente, el único espacio disponible para el sistema autofraguante, incluso siendo 54

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